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15 de diciembre de 2009
Contra la criminalización del aborto
por Varias

Se presentán algunos artículos en torno a la criminalización del aborto que diversos grupos de interés junto con el PRI y el PAN están impulsando en México. Se agradece consultar las fuentes originales.

Fidel y sus mentiras I y II
Martha Angélica Tagle Martínez


ESTOS ARTÍCULOS SE PUBLICARÓN ORIGINALMENTE EN:
www.laprimeradepuebla.com

I
El pasado martes 17 de noviembre Veracruz se convirtió en el estado número 17 en aprobar reformas a sus constituciones locales para penalizar el derecho a decidir y criminalizar a las mujeres que abortan. Como en cada estado, las reformas tienen el mismo origen, incluso parecen los argumentos huecos copiados entre unas y otras, pero en Veracruz incluso fueron más allá.

En menos de un año, más de la mitad de las entidades federativas han avanzado en la agenda del Vaticano, gracias al acuerdo no reconocido, pero notoriamente visible del PRI, sus gobernadores y la mayoría de sus legisladores con la jerarquía católica. Es sin duda, una franca violación al Estado laico que tanto costó a nuestro país instaurar desde mediados del siglo XIX.

A medida que las reformas han venido avanzando, la opinión pública ha empezado a visibilizar el grave retroceso que significan y han puesto en evidencia el papel que el PRI ha tenido para que se lleven a cabo. Así, la ola de críticas por la magnitud de las reformas en Veracruz no se hizocieron esperar, poniendo en evidencia el papel activo que tuvo para concretarlas el gobernador Fidel Herrera.

En un acto de cinismo, Fidel Herrera para no cargar con el costo político y con el afán de confundir a la opinión pública inició una campaña en medios para tergiversar el contenido de las reformas, minimizar sus consecuencias y pretender mostrarse a favor de la despenalización del aborto. Fidel Herrera miente y para comprobarlo basta con revisar el contenido y alcance de las reformas.

Las reformas al código penal de Veracruz fueron presentadas por el PAN y establecen que las mujeres que aborten en vez de una pena de cárcel, se les imponga un tratamiento psicológico y una multa de 75 salarios mínimos; y en caso de reincidir se establece un pena de 6 meses a 4 años de prisión, además de aumentar los castigos para los personas que ayuden a practicar abortos quedando de 4 a 7 años de cárcel. Con estas medidas, además de seguir considerando a las mujeres que abortan como delincuentes, la acción de decidir sobre su propio cuerpo es considerada una suerte de enfermedad mental. Desde luego, el endurecimiento de las penas a lo único que conduce es a la clandestinidad de los abortos, y a su práctica en condiciones insalubres, lo que pone en mayor riesgo la vida de las mujeres.

La reforma a la constitución local presentada por un diputado príista, Leopoldo Torres, el mismo que preside el Congreso, es decir un integrante de las cúpulas del PRI modifica el artículo 4º para establecer el “derecho a la vida desde el momento de la concepción” con lo que le otorgan derechos a un óvulo fecundado por encima de los derechos de las mujeres.

Por si fuera poco, el Congreso de Veracruz aprobó la propuesta presentada por el propio gobernador Fidel Herrera para enviar al Congreso Federal una iniciativa de reforma a la Constitución General de los Estados Unidos Mexicanos y establecer el "derecho a la vida desde el momento de la concepción" con la que en todo el país no sólo se criminalizaría a las mujeres por abortar, sino que se penalizaría el uso de anticonceptivos como el DIU, así como la investigación científica para la fertilidad, células madres y genética, entre otras.

Si es que el Señor Fidel Herrera está por la despenalización del aborto como dice en un artículo publicado la semana pasada, donde reconoce que el aborto es un grave problema de salud en su Estado y la causa de muerte de muchas mujeres veracruzanas en situación de pobreza a nombre de las organizaciones agrupadas en la Campaña Nacional por el Derecho a decidir, LO EMPLAZAMOS a que presente una reforma al código penal del Estado de Veracruz que legalice la interrupción del embarazo durante las 12 primeras semanas de gestación y garantice los servicios médicos oportunos para que las mujeres que decidan interrumpir un embarazo lo hagan en condiciones que no pongan en riesgo sus vidas. Además le exigimos que ejerza su derecho de veto a la iniciativa de reforma que el mismo presentó al Congreso Estatal. Eso sí es estar ena favor de la despenalización del aborto; lo demás, Señor Fidel Herrera, es mera demagogia.

Lee el artículo en:
http://www.laprimeradepuebla.com/detalle_columnista.php?columna=1265

II
El pasado 3 de diciembre, 15 días después de la aprobación de las reformas en Veracruz que castiga el derecho a decidir de las mujeres, el congreso local volvió a reformar el código penal para quitar la sanción de cárcel a las mujeres que aborten y dejar el tratamiento psicológico, así como el endurecimiento de las penas de cárcel para quienes los practiquen. Lo que se nos ha presentado como la “despenalización del aborto” en Veracruz, es una aseveración que está muy lejos de la realidad por varias razones.

En primer lugar, es importante mencionar que las recientes reformas responden a las observaciones hechas por el gobernador Fidel Herrera con el fin de intentar lavarse la cara ante la ola de críticas de importantes líderes de opinión y de los resultados de la encuesta publicada en el diario español “El País” realizada por María de las Heras, en la que ponen en evidencia que “más del 70% está de acuerdo con otorgarles ese derecho (a decidir) al menos cuando existan causas de fuerza mayor como podría ser una violación o que el embarazo ponga en peligro de muerte a la madre” y que al menos el 48% de los entrevistados critican la posición que el PRI ha tomado al aprobar las reformas que penalizan a las mujeres en 17 estados del país.

Sin embargo, las reformas son un mal intento de Fidel Herrera por dar respuesta a la exigencia de despenalización del aborto o son un buen esfuerzo por tratar de “estar bien con Dios y con el Diablo”, dicho de otra manera, de quedar bien con la Iglesia y con los electores.

Por una parte, la reforma a la constitución local de Veracruz que otorga todos los derechos a un óvulo fecundado y penaliza el derecho a decidir está latente, pues de acuerdo a la misma constitución esa reforma entrará en vigor al ser ratificada en el siguiente periodo legislativo, lo que pone en contradicción jurídica a lo que establecen las reformas al código penal, pero sin duda la constitución como máximo ordenamiento legal tendrá primacía.

Por otro lado, las reformas al código penal en Veracruz en sí mismas no despenalizan el aborto pues mantienen una sanción consistente en tratamiento obligatorio psicológico a las mujeres que aborten, en vez de considerar los servicios médicos de calidad para la interrupción voluntaria del embarazo que no ponga en riesgo la vida de las embarazadas. Tampoco establecen los términos para el aborto, ya sean el tiempo de gestación o causales excluyentes de penalización; y lo más grave es que mantienen las penas de cárcel para quienes practiquen abortos con lo que sigue condenando al aborto a la clandestinidad e insalubridad que son las principales causas de muerte de las mujeres que abortan, ni tampoco diferencian entre el castigo para quienes practiquen un aborto voluntario y quienes lo hagan sin el consentimiento de la mujer embarazada. Así que como se puede ver, las reformas no son más que un parche mal colocado

Finalmente, la iniciativa de Fidel Herrera para reformar la Constitución General de los Estados Unidos Mexicanos y establecer en ella el mismo precepto de carácter religioso del “derecho a la vida desde el momento de la concepción” y penalizar a las mujeres de todo el país, ya entró a la Cámara de Diputados a las comisiones de gobernación y puntos constitucionales. Lo que sin duda pone en evidencia el doble discurso del gobernador Fidel Herrera y pone en juego el dicho de su presidenta nacional, Beatriz Paredes, sobre si se trata de una votación apegada a las “conciencias liberales y conservadoras” del PRI o si son en realidad resultado de la línea partidista alineada al clero. Ya lo veremos, por lo pronto es preciso no bajar la guardia, ni proclamar como victorias las rectificaciones a medias que en algunos estados se empiezan a cocinar.

El PRI y quienes pretendan gobernarnos deben tener claro que los datos de la encuesta mencionada anteriormente confirman, una vez más, que nuestra sociedad no es conservadora y está a favor de las libertades y los derechos, por ello, no queremos reformas a medias, nuestra exigencia sigue siendo por el fortalecimiento del Estado Laico y el derecho a decidir.

Lee el artículo en:
http://www.laprimeradepuebla.com/detalle_columnista.php?columna=1311


Contragolpe
Código Dresser
Por: Denise Dresser
ESTE ARTÍCULO SE PUBLICÓ ORIGINALMENTE EN:
www.vanguardia.com.mx

Se ve, se siente, se percibe, se padece. La reacción. La resaca. El acoso a las mujeres de México en ya 17 estados del país que han decidido criminalizan el aborto.

Y se dice que esta regresión es producto de una embestida contra el Estado laico, y del oportunismo político del PRI, y de los pactos de Beatriz Paredes con la jerarquía eclesiástica. Pero a pesar de que estas explicaciones tienen una parte de razón, obscurecen una verdad más profunda y más perversa. En los últimos años las mujeres de este país han presenciado un poderoso contragolpe a sus derechos; han sido víctimas de un esfuerzo para retractar el manojo de victorias ganadas y avances logrados.

Obtienen el derecho a decidir sobre sus propios cuerpos en el Distrito Federal, y en otras latitudes se les castiga por ello. Al intento de independencia le sigue el macanazo; el empoderamiento va acompañado del encarcelamiento. El contragolpe no se da porque las mujeres hayan obtenido el pleno respeto a sus derechos, sino porque insisten en esa posibilidad.

Y no proviene tan sólo de la colusión de los líderes políticos del PAN y del PRI con la jerarquía católica. Se ve reflejado en el silencio cómplice del Congreso, en el silencio ominoso de la mayor parte de los medios masivos de comunicación, en la posición paternalista de gobernadores que quieren confinar a las mujeres a hospitales psiquiátricos para protegerlas de sí mismas.

Detrás de cada ley restrictiva, de cada condena impuesta, de cada derecho cercenado hay un esfuerzo concertado para regresar a las mujeres a un lugar “aceptable” —ya sea la cocina o la cama o el cabús o el asiento de atrás. Por eso se les discrimina, se les acuchilla, se les apedrea, se les apuñala, se les asfixia, se les estrangula. Por eso un número creciente de estados prohíbe el aborto aun en casos de incesto o violación o riesgos de salud para la madre. Porque las mujeres han empezado a ocupar espacios prohibidos, a reclamar derechos ignorados, a exigir la equidad, a salirse del rebaño.

Y a los hombres no les gusta. A los patriarcas les molesta el cambio del balance en el poder de las relaciones hombre-mujer. El subtexto escondido del movimiento antiabortista es uno de miedo, de ansiedad.

Los diputados y los sacerdotes y los esposos claman por los fetos “asesinados”, pero su dolor verdadero proviene de otro lugar. De la dislocación social y económica que sufren cuando las mujeres comienzan a independizarse, a trabajar, a ganar control de sus espacios y de sus vidas. Del poder que desata en una mujer la posibilidad de terminar con un embarazo no deseado de manera legal y segura. De la revolución en el comportamiento femenino que trae consigo la despenalización. Frenar el aborto se vuelve una forma de frenar a las mujeres que aspiran a la equidad. Impedir el derecho a decidir se vuelve una manera de impedir el derecho a ser. Para poder trabajar, para poder educarse, para poder aspirar a más, una mujer necesita contar con la capacidad de determinar si quiere, y cuándo, tener hijos.

Quienes buscan arrebatarle esa capacidad quieren ponerla en su lugar. Un lugar de segunda categoría. Un lugar pasivo. Un lugar para callar, obedecer, sacrificar, servir la comida, esquivar el golpe. Un lugar tradicional para que legisladores y los jueces y los curas y los gobernadores y los machos y los mochos puedan dormir tranquilos.

Las mujeres de 17 estados en una república que se dice laica, convertidas en úteros inanimados donde flota el feto al cual se le debe proteger más que a quien lo carga dentro. Las mujeres de 17 estados en un país que se dice democrático, obligadas a recurrir a agujas de tejer y clínicas clandestinas y condiciones insalubres, en busca de algo que el Estado no debería penalizar sino garantizar. El derecho a tomar decisiones propias sobre su cuerpo y sobre su sexualidad, sin la imposición de un esposo. Un padre. Un hermano. Un novio. Un sacerdote. Hombres tan asustados por el reconocimiento de ese derecho en el DF, que ahora buscan negarlo en cualquier otra parte. La única manera de combatir el contragolpe será a través de la organización. La única forma de resistirlo será mediante la movilización. No importa cuánto tiempo tome, ni cuántas batallas se pierdan en el camino, ésta se ganará. Marchando, confrontando, transformando los términos del debate público, marcando la agenda e influenciando su evolución. Las mujeres de México a veces parecen ignorar el peso de su presencia formidable o no saben cómo usarla. Pero pueden y deben actuar. Porque tienen derecho a derribar las paredes de su celda, a hacer historia.

Porque la demografía y las condiciones del mercado laboral y el imperativo de construir un futuro mejor para sus hijas y los artículos 1 y 4 de la Constitución están de su lado. No importa cuántos pactos políticos suscriba Beatriz Paredes, o cuántas sanciones imponga la Iglesia Católica, o cuántas reformas punitivas seas aprobadas por los congresos locales, nadie puede arrebatarle a las mujeres de México la justicia esencial de su causa. De nuestra causa.

Lee el artículo en:
http://www.vanguardia.com.mx/diario/detalle/columna/contragolpe/437322


Carta a Beatriz Paredes
Sabina Berman

ESTE ARTÍCULO SE PUBLICÓ ORIGINALMENTE EN:
Proceso

En sus Precisiones, texto publicado en El Universal el 30 de noviembre pasado (http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/46501.html) se disculpa usted y se sustrae del mundo de las acciones. El partido que usted preside votó durante el año de 2009 en 17 estados por criminalizar la interrupción del embarazo, pero escribe usted que no tiene responsabilidad en ello. Usted se vio forzada a ponerse al margen, y como Pilatos, ahora se lava las manos. ¿Por qué?

Su razón se divide en dos tiempos.

1. Usted es feminista y personalmente está por la despenalización absoluta del aborto, pero por desgracia el PRI ha sido un partido menos “vanguardista” en “los temas de derechos civiles”.

2. Por eso, cuando 95% de los diputados priistas de esos 17 estados votaron en contra de lo que usted misma hubiera deseado, se vio en la amarga necesidad de respetar sus voluntades, porque usted es “una feminista”, sí, incluso es “una mujer de izquierda”, sí, incluso es una “modernizadora”, ajá, pero ante todo, y de manera “crucial”, es “una demócrata”.

Bueno, licenciada Paredes, es conmovedor, pero lamento informarle que sus argumentos son falsos. Simplemente no se arraigan en los hechos. Por lo contrario, los hechos contradicen sus dos argumentos. Me explico:

1. Falso que el PRI sea un partido reaccionario en cuanto a las libertades de las mujeres. Al revés: En el ensanchamiento de las libertades de las mujeres, el PRI ha sido la vanguardia –una vanguardia acaso demasiado paulatina, pero vanguardia al fin.

En tan temprana fecha como 1974, siendo dueño de la Presidencia y del Congreso, fue el PRI el que reformó el artículo 4 de la Constitución, para garantizar el derecho de toda mujer “a decidir el número y espaciamiento de sus hijos”.

Igualmente, en las últimas dos décadas fue el PRI, ahora con ayuda del ya existente PRD, el que se dio a la tarea de generalizar en los estados del país las excepciones que permitían el aborto. Es decir: Hasta hace un año, se permitía a una mujer interrumpir su embarazo en todas las entidades del país si había sido violada; en 30 estados, si abortaba debido a un accidente; en 29, si su vida peligraba; en 14, si el producto sufría de malformaciones, y en 11 estados por otras circunstancias.

Y, por fin, fue el PRI el que durante el reciente año de 2006 presentó en la Asamblea Legislativa del DF la primera ley que legaliza –y ordena los medios gratuitos– para la interrupción del embarazo en cualquier circunstancia, siempre y cuando el producto tenga menos de 12 semanas de gestación.

No, licenciada Paredes. Durante medio siglo el PRI estuvo por el paulatino ensanchamiento de las libertades de las mujeres en México. Es únicamente bajo su presidencia que el PRI ha legislado para destruir su propia obra y para negar, abruptamente, el derecho de las mujeres a decidir sobre sus propios cuerpos.

2. Escribe usted que ha tenido que sacrificar sus altos ideales feministas y de izquierda por los todavía más cruciales ideales democráticos. Como presidenta del PRI, su deber ha sido respetar la libre elección de cada diputado priista al votar, bajo el peso de su conciencia individual, SÍ o NO las reformas que criminalizan el aborto.

Qué lástima: falso otra vez.

En 17 estados 95% de los priistas votaron por criminalizar el aborto. La uniformidad del voto tricolor para destruir su propia trayectoria y contrariar su supuesta ideología social-demócrata es inexplicable, a menos que uno suponga que los diputados recibieron desde lo alto la orden de votar así.

Desde lo alto: ¿desde dónde?

Opciones más socorridas: a) desde las oficinas de los gobernadores, que negociaron con el clero la libertad de las mujeres y la pusieron a usted, en efecto, al margen; b) desde la presidencia del PRI, cargo que, le recuerdo, usted ostenta, o c) desde la oficina del Espíritu Santo, como ha insinuado el obispo de Acapulco.

Haya sido desde donde haya sido, lo único seguro es esto: La democracia no tuvo nada que ver en estas votaciones, donde las formas también revelan cómo las conciencias individuales de los diputados priistas fueron atropelladas.

Típicamente, cada diputado priista recibió un día antes de la votación el texto de la reforma. Así, cada legislador tuvo apenas una noche para leerla y estudiarla y consultar documentos y expertos e ir a pedir su reacción a sus representados, los ciudadanos, y tal vez viajar al extranjero para atestiguar las experiencias de otros países. Cosas que lógicamente no pudo realizar. Se sabe incluso de diputados que llegaron al día siguiente al Congreso sin haber terminado de leer la pretendida reforma. Y ahí, en el Congreso, el debate previo a la votación duró un par de horas llenas de gritos y molestia y sorna ante los pocos argumentos que se intentaron desde la tribuna.

¿Democracia, licenciada Paredes? No. Simulación de la democracia, licenciada Paredes.

3. Entonces pues: Ni la primera mitad de su argumento ni la segunda mitad se ajustan a los hechos.

Probablemente usted no ha presidido sobre los arreglos de los caciques estatales con el clero, a pesar de ser presidenta del PRI. O probablemente sí ha presidido. Probablemente usted ya no pretende ser feminista cuando se mira al espejo. O de nuevo, probablemente sí. Da igual. A partir del terreno donde las palabras no embonan con los hechos, todo es posible en el verbo. Todo es ficción.

Y mientras tanto, 33 mujeres duermen en la cárcel por haber interrumpido un proceso biológico dentro de su propio cuerpo; 140 mujeres se encuentran en procesos legales por lo mismo. Y en siete estados los caciques priistas alistan idénticos golpes contra las mujeres y contra la democracia.

Esos sí son hechos, licenciada Paredes.

Lee el artículo en:
http://www.proceso.com.mx/rv/modHome/detalleExclusiva/74566


La fuerza de la razón: decisión de mujeres
Clara Scherer

11-Dic-2009
ESTE ARTÍCULO SE PUBLICÓ ORIGINALMENTE EN:
Excelsior

El pasado fin de semana, muchas mujeres se reunieron en un foro para debatir sobre la normativa constitucional modificada en 17 estados de la República, que limita el derecho a decidir sobre su cuerpo y su vida. Puesto en duda una vez más, no debiera siquiera ponerse a debate; pero, en fin, las diputadas y los diputados de esas entidades lo han hecho. En la reunión estuvieron mujeres de diversas edades, condición social, religión y procedentes de muchos estados. Así, esas voces plurales han decidido decir basta a quienes pretenden controlar su vida. No permitirán que dos partidos políticos, el PRI y el PAN, continúen con la costumbre de tratarlas como eternas menores de edad.

La vida de las mujeres sigue sin ser considerada valiosa, se les sigue viendo como úteros ambulantes. Las maltratan, las matan y, el Estado mexicano, simplemente cierra los ojos y nombra procurador federal a quien no le importó la muerte de muchas niñas, muchachas y mujeres.

Ni por violación permiten en esos estados interrumpir el embarazo. Esto es un decir, porque las autoridades saben bien de los cientos o miles de lugares clandestinos donde, por falta de opciones, acuden las mujeres y, ahora, además de saber que pondrán en riesgo su vida, están amenazadas con la cárcel.

¿Por qué no se hacen programas educativos para que la masculinidad deje de pararse sobre la violencia y el sometimiento de otras/otros? ¿Por qué a las diputadas y los diputados no se les da un curso intensivo de derechos humanos, con capítulo especial sobre los derechos de las humanas?

En el foro, las mujeres acordaron un pacto. Una alianza para defender sus derechos en todo México, y se darán a la tarea de exigir respeto a su cuerpo, a sus decisiones, a su vida. En la larga historia por defender su derecho a la autonomía —más de cien años documentados—, por primera vez acuerdan acciones conjuntas a favor del derecho a interrumpir el embarazo. Ir más allá de las gestiones jurídico-legales, aunque éstas se conserven; ir más allá de la denuncia aislada o las movilizaciones estatales. Porque será necesario ir a toda la población y explicarle que tener un derecho no obliga a nadie a abortar, porque nadie promueve el aborto, pero, cuando es necesario y urgente, debe ser protegido por el Estado, para garantizar la vida de las mujeres.

Dijo el procurador de Justicia de Morelos que las mujeres deberíamos tener cuidado y no provocar a los hombres, porque ellos son más fuertes. Es decir, las mujeres somos las culpables de que nos maten, nos violen, nos golpeen. No hay que provocar al fuerte. ¡Uf! A este señor habría que mandarlo de regreso al primer semestre de la carrera de derecho, porque es sabido que la ley se hace precisamente para que prive la fuerza de la razón y no la violencia en contra de quien no piensa como nosotros o, peor, de quien no nos obedece.

Respetar las formas de vivir de las mujeres implica entender que nadie tiene derecho de decidir sobre la vida de otras.

Lee el artículo en:
http://www.exonline.com.mx/diario/editorial/805114

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