9 de enero de 2009 Robyn Ochs: la bisexualidad y el espacio entre categorías binarias por John Townsend/ “Lavender Minnesota’s GLBT Magazine”
Esta entrevista apareció originalmente en inglés en: “Lavender Minnesota’s GLBT Magazine” (http://www.lavendermagazine.com/) y fue realizada por John Townsend, en junio de 2008. La traducción es de Myriam Brito.
Robyn Ochs es una importante activista y profesora sobre temas de bisexualidad. Es editora de la publicación “The Bisexual Research Guide” y de “Getting Bi: Voices of Bisexuals Around the World”. Imparte diferentes cursos y talleres acerca de las políticas sobre orientación sexual que transgreden las categorías binarias sobre sexualidad y género impuestas socialmente. En el 2004, Robyn se casó con Peg Preble, su compañera de vida por largo tiempo, y ello sucedió el primer día que el matrimonio entre personas del mismo sexo se legalizó en el Estado de Massachusetts, en los Estados Unidos, lugar de residencia de Robyn y Peg.
John Townsend: Cuéntame acerca de cómo te hiciste consciente de tu bisexualidad.
Robyn Ochs: Yo era adolescente hace tres décadas, antes del internet, antes de que pudiera buscar información o ayuda en la “Madre Google” que tiene todas las respuestas para nuestras preguntas; antes de que hubiera personajes lésbicos, gays, bisexuales o trans en las series de televisión o en los “talk shows”. Aunque había personas gay en mi vida, no se hablaba sobre ello, así que yo no podía saber que ellas eran gay. Crecí sin cuestionar nunca mi heterosexualidad. De hecho, no estaba consciente de que había preguntas que se podían hacer al respecto.
Entonces, durante mi primer semestre en la universidad, me enamoré perdidamente de una mujer. Estaba aterrada acerca de lo que esto pudiera significar, y tenía miedo de decírselo a alguien. Me cuestioné acerca de si era realmente lesbiana, si mis pasadas atracciones hacia hombres habían sido reales, y después de una profunda reflexión, me di cuenta de que las respuestas eran no y si.
Estaba convencida de que si me mostraba como bisexual ante mis amigas y amigos heterosexuales me rechazarían, y también sabía que las lesbianas de mi universidad no confiaban ni les gustan las bisexuales. Así que por cinco años sólo se lo confié a mi diario. Finalmente, en 1982, un compañero de trabajo me habló sobre su bisexualidad y yo dije por primera vez, y fuertemente, que también era bisexual.
John Townsend: Tú has hablado acerca del espectro de la sexualidad y Kate Bornstein ha dicho que eres “la absoluta representación de la fluidez sexual”. ¿Dónde la heterosexualidad se convierte en bisexualidad y dónde la bisexualidad se convierte en heterosexualidad?
Robyn Ochs: ¡Si solamente hubiera líneas claras! Pero, por supuesto, no las hay.
En uno de mis grupos de trabajo yo le pedí a la gente que respondiera un cuestionario anónimo de una página. Se les preguntó, entre otras cosas, el lugar que ellos y ellas mismas creían ocupar en el “continúo de la sexualidad”, desde cero a seis, de acuerdo con las relaciones que habían tenido, con su comportamiento, fantasías, y atracciones sexuales y románticas durante diferentes períodos de tiempo -en el mes pasado, antes de tener 16 años y generalidades así-. También se les peguntó qué palabra o palabras usaban para describir su orientación sexual. Una vez que completaron sus respectivos cuestionarios, estos fueron devueltos, se revolvieron y otra vez se entregaron, de manera que todas las personas del grupo tenían el cuestionario de alguien más.
Entonces miramos las respuestas. Fue claro que mucha gente estaba en varios sitios de la escala, dependiendo del período de tiempo, de su comportamiento, fantasías, etcétera.
Un hallazgo consistente fue que los términos “straight” (1) o “heterosexual” fueron usados no sólo por las personas que se situaban en el cero, sino también en el uno y dos de la escala. El término “bisexual” fue utilizado tanto por la gente que se consideraba en tres y como por la que se ponía en dos y cuatro -y a veces también por la que se situaba en uno y cinco-. Las palabras “lesbiana”, “gay” y “homosexual” fueron usadas no sólo por las personas situadas en el seis, también por las que se colocaron en el cuatro y cinco. Hay un traslape entre categorías pues alguien que se sitúa en el número cuatro de la escala, por ejemplo, puede identificarse como lesbiana, gay o bisexual.
De ninguna manera estoy diciendo que no haya personas en los extremos de la escala -de hecho hay muchas-. Sin embargo, las categorías de heterosexual, homosexual y bisexual son muy amplias y abarcan un gran rango de experiencias.
John Townsend: Tú has escrito que la bifobia es el miedo “al otro” y también el miedo al espacio que hay entre categorías. ¿Podrías explicarnos esto?
Robyn Ochs: Estoy muy interesada en el tema de la bifobia -tanto en sus características particulares, como en su traslape con la homofobia-.
Las y los bisexuales provocamos inconformidad y ansiedad en otras y otros por el simple hecho de existir. Se nos presiona para guardar silencio o bien, nos auto-presionamos para entrar en una sola de las categorías binarias (2); y a su vez, nuestro silencio permite a las mayorías y a las culturas sexuales minoritarias exagerar las diferencias entre lo heterosexual y homosexual, ignorando el hecho de que la sexualidad humana es un continuo.
Es mucho menos amenazante e incómodo para la homosexualidad perpetuar la ilusión de que homosexuales y heterosexuales son personas muy diferentes entre sí. Además, a diferencia de las y los bisexuales, las y los heterosexuales no tienen que confrontarse con la posibilidad de admitir ante sí mismas que pueden sentir atracción sexual hacia personas de su mismo sexo, ni tampoco la posibilidad de que pueden llegar a ser “como ellas”. Admitir que “la otra/el otro” no es tan diferente a ti como a te gustaría pensar, es algo que produce una gran ansiedad.
Por largo tiempo me sentí perpleja ante al enojo y la hostilidad que había hacia mí porque insistía en defender mi bisexualidad. Se puede ver que la inconformidad de una parte de la sociedad con las y los bisexuales tiene que ver más con los cambios que generamos en un esquema binario, que con nuestra bisexualidad en sí misma; al despersonalizar mi propia experiencia con la bifobia, me fue más fácil entenderlo.
John Townsend: Al escribir acerca de la bifobia has hecho una distinción entre la “bifobia externa” y la “bifobia internalizada”.
Robyn Ochs: Es claro que hay muchos prejuicios negativos y estereotipos en contra de quienes se identifican como bisexuales. Pero la bifobia no viene sólo de afuera. Nosotros y nosotras mismas posiblemente cargamos con nuestra propia experiencia de bifobia internalizada o interior a través del asilamiento, sentir que nuestra orientación no es legítima, la vergüenza y confusión.
John Townsend:¿Qué piensas acerca del poliamor? Tengo varios y varias amigas bi de mucho tiempo, y hay quienes dicen que puede funcionar, mientras que otras afirman que se hace funcionar.
Robyn Ochs: Es gracioso -pues al identificarme como bisexual- la gente suele pensar que soy una experta en el tema del poliamor. Es muy interesante para mí ver con frecuencia que algunos bisexuales son cuidadosos guardianes del poliamor y de la no-monogamia en general. Para mí esto es un poco tonto. Gente con cualquier orientación sexual puede ser monógama o poliamorosa.
Para ser honesta, yo siempre he preferido la monogamia en mis relaciones románticas. Pero esto no es porque piense que la monogamia sea categóricamente superior al poliamor. Tiene que ver con lo que funciona mejor para mí. Apoyo completamente la libre elección en este tema, y me gustaría que todas y todos nos relajemos y respetemos el derecho de cada persona a elegir el tipo de relación que quiere tener.
John Townsend: ¿Cuál es tu respuesta para quienes consideran falso el punto de vista binario y dicen que hay numerosos géneros: niño, niña, personas intersexuales por supuesto, y otros nuevos; y aquellos o aquellas quienes dirán de forma sarcástica que hay formas de identidad de género relacionadas?
Robyn Ochs: Para mí es claro que el género -como la orientación sexual- existe como un continuo. Las personas son muy creativas y continuamente están creando nuevas palabras y categorías más exactas para describir sus experiencias.
En este punto regreso al precepto de respetar la libre elección. Cada quien tiene el derecho a elegir sus propias etiquetas y a cambiarlas si después encuentra otras que le funcionen mejor. También me gustaría recomendarle a la gente que abandone el sarcasmo. El proceso de auto-nombrarnos es sumamente importante y personal, será mejor para todas y todos si tratamos a las demás personas con el respeto que nos gustaría para nosotros y nosotras mismas.
John Townsend: Tu libro “Getting Bi: Voices of Bisexuals Around the World” has sido recibido con gran entusiasmo. Platícame acerca de tus preocupaciones y esperanzas acerca de la bisexualidad en términos globales en los años por venir. Hay algunas partes del mundo que son muy “erotofóbicas”, como si fuera algo similar a la heterosexualidad ordinaria.
Robyn Ochs: “Getting Bi” es una antología que contiene textos cortos y personales que fueron escritos por personas de 32 diferentes países de los seis continentes, cuyas edades están entre los 15 y los 79 años. Ha sido publicado incluso en mandarín en la ciudad de Beijing. Estamos trabajando en la edición en español y también en la segunda edición en inglés, la cual incluirá algún nuevo material de otros países, incluidas voces musulmanas.
Mi experiencia al trabajar en este libro me ha clarificado cuánto influye la geografía y la cultura en nuestras identidades, en la forma de entender nuestras relaciones, las posibilidades del deseo en sí mismo. Esto nos dice que internet y la globalización tienen una enorme influencia y expanden nuestras conversaciones más allá de las fronteras, creando e incrementando experiencias en común.
Estoy de acuerdo en que hay un tremendo miedo al sexo y la sexualidad. Tú me preguntaste acerca de mis temores y esperanzas. Mi temor es que en muchas partes del mundo las personas LGBT continúen siendo oprimidas, encarceladas, asesinadas -negando nuestra completa humanidad-. Mi esperanza es que nuestra creciente visibilidad pueda abrir los corazones y las mentes, incrementando nuestro entendimiento y las protecciones legales, y que estos cambios se expandan, hasta que más y más países traten a las personas LGBT completamente como miembros de la sociedad; y también que se pueda poner un alto a la obsesión acerca de que nuestra identificación de género depende de quiénes y cómo son nuestras compañeras y compañeros, si son hombres o mujeres.
John Townsend: ¿Has escrito algún libro básico sobre bisexualidad, o hay algunos títulos sobre este tema que puedas recomendar específicamente?
Robyn Ochs: “Getting Bi” es una excelente opción para empezar, como es reciente, muestra muchas y diferentes voces y perspectivas, e incluye una bibliografía con otros textos y fuentes.
Hay muchos otros buenos libros. Mi favorito todo el tiempo, con la excepción de mi propio libro, es “Bi Any Other Name” editado por Lorraine Hutchins y Lani Kaahumanu. Bill Burleson, quien, según entiendo, a veces escribe para su revista, ha escrito un libro llamado “Bi America”. Autoras como Paula Rodríguez Rust, Lisa Diamond, Beth Firestein y autores como Ron Fox, and Ron Suresha vienen inmediatamente a mi mente para quienes estén interesadas en la investigación o en algo más académico.
John Townsend: Hablame acerca del trabajo que realizas.
Robyn Ochs: Yo viajo alrededor de los Estados Unidos y ocasionalmente fuera de él, doy pláticas y conferencias sobre identidad bisexual, identidad y etiquetas, homofobia e igualdad en el matrimonio.
Mi esposa y yo nos casamos el 17 de mayo del 2004, fue el primer día que esa figura se hizo legal.
También trabajo en algunos nuevos programas para el año académico que viene, los cuales están basados en la construcción de habilidades y el desarrollo y formación de ideas. En mis viajes he visto muchas ideas creativas y me gustaría ser un poco como Johnny Appleseed y extenderlas.
Otra cosa que doy -y que también me enseñan-, es tener perspectiva. Un estudiante en Wyoming una vez me dijo que, en tanto que venía de un matrimonio igualitario, yo era como una visitante del futuro en el que a él le gustaría vivir algún día. Este regalo que me dio me hizo recordar que hay muchas personas valientes e increíbles a través de todo este país de roles y modelos asignados, y que ellas y ellos están haciendo cambios en lugares en los cuales hay mucha resistencia -y hostilidad-.
A veces me siento como si estuviera sosteniendo y apartando de mí los muros de un binarismo que presiona mi realidad y amenaza con sofocarme y aplanarme. Para mantener el espacio entre esos muros, y para toda persona que lo necesite, me dedico a crear más espacio para existir y más aire para respirar. Si cambio un falso binarismo, los cambiaré todos.
De esta manera, yo veo claramente la conexión entre los movimientos bi, trans e intersex, y también con los multirraciales y biraciales, y con toda persona que afirme la complejidad. Nuestra diversidad es excitante y maravillosa -y a veces un poco intimidante, no lo niego-. Recuerden: una persona normal es alguien a quien aún no conocen realmente bien.
Para más información visita la página: www.robynochs.com.
Encuentra la entrevista original en inglés en: http://www.lavendermagazine.com/archives/issue-340/bisexuality-and-the-space-between-binary-categories/
Notas de la traducción
(1) En México una palabra similar (pero no igual) a “straight” puede ser “buga” que se usa para denominar a quien es heterosexual y “no anda en el ambiente” gay, lésbico o bisexual.
(2) Las categorías binarias se refieren en este contexto a lo heterosexual en un extremo y lo homosexual en otro.